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El espeto de sardinas

Probablemente no haya nada más simbólico al pasear por las costas, que el olor de las sardinas asando a fuego lento al calor de las brasas en la playa. No hay nada igual. La combinación del calor, la brisa marina, el humo de las maderas de olivo y las sardinas en sal gorda asadas delicadamente, son una explosión de los cinco sentidos.

Vídeo del espeto de sardinas

Uno de los mayores atractivos del sur de España es el pescado de la bahía. 

Una amplia variedad de pescados y diferentes formas de cocinarlos enriquecen la gastronomía en nuestras costas, y es que en la variedad está el gusto: pescados a la sal, en el grill y "pescaito frito" son ejemplos de las diferentes formas habituales en la cocina marinera. Pero si algo es de destacar, es el tradicional espeto, todo un reclamo turístico originado en la Costa del Sol y muy arraigado a las costumbres malagueñas de asar el pescado.

Qué es un espeto de sardinas

El espeto consiste en asar la carne o el pescado clavado en una caña salvaje al borde del asador. El más conocido y demandado es el espeto de sardinas, donde 6 sardinas de pequeño tamaño se clavan en una caña salvaje con las espinas hacia abajo para evitar que se caigan al clavarlas en el asador. 

Este arte de asar pescado se remonta a los tiempos fenicios, romanos y árabes, que aprovechaban embarcaciones de jábegas para asar el pescado en la orilla del mar. Por eso, hoy día el espeto de sardinas se asa siguiendo el ejemplo de nuestros antecesores, utilizando barcas para espetar.

Las brasas se hacen de maderas de olivo y almendro, teniendo especial cuidado con el viento a la hora de asar, para que no influya en el proceso ya que podría alterar el sabor de las sardinas y las amargue.


Origen del espeto de sardinas

Aunque parezca sencillo y resulte una receta básica, asar sardinas tiene su arte y sus trucos para conseguir el espeto de sardinas perfecto. Esos trucos fueron los que transmitió el maestro espetero Don Miguel Martinez Soler al iniciar este arte en Málaga, quien modestamente comenzó a espetar sardinas sobre un trozo de caña en la arena. Quien diría que una visita del rey Alfonso XII allá por el año 1884 a la capital malagueña iba dar tanta popularidad al maestro espetero Don Miguel Martínez, haciendo eco de este arte en toda España.

Recordando ese día en que Alfonso XII se disponía a comer con cuchillo y tenedor las sardinas, surge la anécdota, cuando Miguel Martinez más conocido como “Miguel el de las sardinas”, se adelantó y dijo: “Majestad así no, con los deos”.

Curiosidades del espeto de sardinas

Las sardinas frescas, antes de ser espetadas se mantienen en hielo en una caja de corcho para que además de mantener la frescura del pescado, con el frío del hielo se consiga endurecer la sardina, evitando así que al ensartarla en la caña la sardina se deshaga.

La cara de la espina de la sardina es lo que mira al fuego,  para que se quede dura y no se resbale del espeto. 

La sardina se ensarta por el lomo, debajo de la espina, y se procurará que todas tengan aproximadamente el mismo tamaño.

El tiempo recomendado para asar las sardinas es de 4 minutos, y se tendrá en cuenta el grado de inclinación del espeto respecto al fuego.



Otra curiosidad es cómo se denomina el espeto fuera de Málaga: en Granada se llama "moraga", en Cádiz "sardinadas" y en Galicia "aspetus". 

Y a día de hoy se puede decir que los espetos de sardinas y nuestros chiringuitos han dado la vuelta al mundo! Por sus propiedades antioxidantes, sus múltiples bondades nutricionales que radican en los altos contenidos de proteínas, grasas o lípidos omega 3, vitaminas y sales minerales, se considera un alimento perfecto y esencial para el ser humano. 

Y tengan en cuenta: en los meses sin R, las sardinas saben mejor.

 

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